“Dejé todo y me fui al hospital”: el testimonio de la primera argentina en recibir una vacuna contra el COVID-19

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Una médica pediatra en Inglaterra hizo historia el viernes tras convertirse en la primera argentina en recibir una vacuna contra el coronavirus fuera de los ensayos médicos. Su relato.

“Dejé todo y me fui al hospital”: el testimonio de la primera argentina en recibir una vacuna contra el COVID-19Gabriela Fillón se convirtió en la primera argentina en el mundo en recibir la vacuna contra el nuevo coronavirus, más allá de quienes se la aplicaron como parte de los ensayos médicos que se realizaron en nuestro país.

Gabriela Fillón se convirtió en la primera argentina en el mundo en recibir la vacuna contra el nuevo coronavirus, más allá de quienes se la aplicaron como parte de los ensayos médicos que se realizaron en nuestro país. Tras ser dada de alta del Hospital del Distrito de Yeovily en Somerset, Inglaterra, y no presentar efectos adversos, la médica pediatra instó a los escépticos a vacunarse.

A las 16.30 de la tarde (hora Argentina) del viernes y mientras transitaba una semana de guardia en su hogar, Gabriela recibió un llamado inesperado. Sus colegas en el hospital donde trabaja la buscaban para preguntarle si estaba dispuesta a darse la vacuna de la alianza Pfizer/BioNTech contra el SARS-CoV-2, el virus que causa el coronavirus. “No lo esperaba para nada, fue una sorpresa. Estaba preparando la cena, dejé todo y me fui al hospital”, contó en diálogo con Christian Martin en A24 la especialista.

El Reino Unido comenzó a administrar el pasado martes la vacuna de la farmacéutica estadounidense a las personas más vulnerables, convirtiéndose en el primer país occidental en poner en marcha un programa de vacunación masiva contra el nuevo coronavirus. La vacunación se realiza en un orden de prioridades que comienza con residentes y trabajadores de las residencias de ancianos, personal médico y mayores de 80 años.

La nación insular del noroeste europeo ha pedido 40 millones de dosis de esta vacuna, suficientes para 20 millones de personas porque cada individuo debe ser inyectado dos veces con 21 días de intervalo. “Será una carrera de fondo no de velocidad”, advirtió el director médico de la sanidad pública británica, Stephen Powis.

“Me llamaron porque habían descongelado más vacunas de las que se necesitaban y había que usarlas. Estaba tan emocionada que ni siquiera sentí el pinchazo», recordó la especialista.

“Me llamaron porque habían descongelado más vacunas de las que se necesitaban y había que usarlas. Estaba tan emocionada que ni siquiera sentí el pinchazo. Recién ayer me molestó un poco la zona”, recordó Fillón y aseveró: “Es nuestro deber vacunarnos ya que es necesario contar con el 70% de la población vacunada para controlar esta pandemia”.

Si bien Fillón se convirtió en la primera argentina en recibir la vacuna de Pfizer, fue la oriunda de la localidad norirlandesa de Enniskillen de 90 años, Margaret Keenan, la primera en el mundo en recibir la dosis contra la enfermedad desarrollada por la farmacéutica estadounidense y su socio alemán BioNTech.

“Me siento tan privilegiada de ser la primera persona vacunada contra el COVID-19. Es el mejor regalo de cumpleaños, adelantado, y porque significa que finalmente podré pasar tiempo con mi familia y mis amigos en Año Nuevo después de haber estado prácticamente sola todo el año”, declaró Keenan, que cumplirá 91 años esta semana, a los medios.

El Reino Unido cuenta con la próxima autorización de otras vacunas, entre ellas la del estadounidense Moderna y, especialmente, las de los británicos de AstraZeneca/Oxford. De esta última, las autoridades sanitarias británicas tienen reservadas 100 millones de dosis -una vez autorizada para su uso y producidas- y como esta puede conservarse a una temperatura de entre 2ºC y 8ºC su distribución se prevé más sencilla.

El éxito de la campaña de vacunación es crucial para el gobierno de Boris Johnson, muy criticado desde el principio de la pandemia por sus políticas erráticas y ahora enfrentado a la posición en sus propias filas conservadoras a las severas restricciones locales que entraron en vigor el 2 de diciembre al término del segundo confinamiento.

Para luchar contra las reticencias de algunos británicos a recibir la inyección, la reina Isabel II, de 94 años, y su marido, el príncipe Felipe, de 99, podrían ser vacunados en público en los próximos días.

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